Esta receta reinterpreta la clásica sopa de cebolla francesa, de manera que manteniene toda su esencia, pero con un giro diferente en el gratinado. La base se prepara de manera tradicional, con cebolla blanca y roja cocinada lentamente en mantequilla hasta quedar profundamente caramelizada, vino blanco, caldo y hierbas aromáticas. La paciencia durante la cocción es clave para conseguir ese sabor intenso, ligeramente dulce y tan característico de esta sopa.
La diferencia está en la cobertura: sustituimos el pan que tradicionalmente corona la sopa de cebolla por soja texturizada Luengo, que se gratina junto con el queso Gruyere. Al entrar en contacto con el caldo, una parte de la soja absorbe todos los jugos y sabores de la sopa, quedando tierna y sabrosa, mientras que los copos de la superficie se tuestan en el horno y se mantienen crujientes. De esta forma, conseguimos un interesante contraste de texturas y, al mismo tiempo, incorporamos proteína vegetal para hacer el plato más nutritivo. El queso fundido termina de unir todos los elementos y el tomillo fresco aporta un último toque aromático. Una receta cálida y reconfortante que transforma un clásico con un cambio sencillo pero sorprendente.
Receta de Sopa gratinada de cebolla y soja texturizada
- 45 min
- Dificultad baja
- 4 comensales
Ingredientes
80–100 g de Soja Texturizada Luengo
3 cebollas rojas
3 cebollas blancas
2 dientes de ajo
120 ml de vino blanco
1 litro de caldo de carne
1 hoja de laurel
4 ramitas de tomillo fresco
120 g de queso Gruyere rallado
2 cucharadas de mantequilla
Sal
Pimienta de molinillo